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miércoles, 17 de febrero de 2016

Buscar Piso en Alemania



En España estamos acostumbrados a ver el anuncio de una habitación que queda disponible, llamar por teléfono para concertar una cita, ir a verla y si nos gusta decir “me la quedo”. Por lo general, si eres el primero que llega y te la quieres quedar pues te la quedas, independientemente de los que ya vivan allí. En principio no hay ningún problema. En la mayoría de las ciudades hay más gente preocupada por alquilarte sus habitaciones que personas buscando donde dejarse caer. Desde luego yo no he tardado nunca más de una semana en encontrar un sitio donde vivir y si lo que buscas es una habitación en piso compartido, siempre están amuebladas. (Para el que esté buscando: http://www.fotocasa.es, http://www.idealista.com, entre otras)

Además, tengo que decir que este sistema es el que me he encontrado normalmente en los países en los que he vivido. En Irlanda, por ejemplo, elegir donde vivir era decisión del que llegaba en ese momento. En una ocasión perdí totalmente la oportunidad de quedarme con una habitación que me había encantado en el anuncio porque me perdí, llegué tarde al encuentro y una chica que la vio antes que yo se la quedó. Cuestión de horas.

Para mi esta batalla de “el que llega se lo queda” era lo normal; hasta que llegué a Alemania. La primera vez que estuve en Alemania fue en mi Erasmus y me quedaba en una residencia de estudiantes ya concertada desde España, entonces no había problema. Ahora sí, cuando vine a VIVIR EN ALEMANIA, concretamente en piso compartido, se convirtió en una tarea difícil, aunque no imposible.

Mi gran idea de coger maleta y quedarme unos días en un hostel hasta que me saliera un pisete donde vivir no fue tan buena después de todo. Buscar piso allí es todo un proceso. Después de 5 días en el hostel y una semana en casa de una amiga en otra ciudad bastante más lejos, decidí quedarme de forma provisional en el apartamento que ofrecía la escuela donde iba a hacer mi curso de Alemán. Resultaba un poco más caro, pero desde luego si tenéis esa opción no es mal punto de partida porque en el hostel la ruina está asegurada.

En el apartamento no se estaba mal, pero sólo se podía ocupar mientras estuviera dando clase en la escuela y mi curso duraba solo 2 meses. Mi idea era trabajar, llevar una vida normal de allí y vivir con alemanes (en los apartamentos de la escuela obviamente eramos todos de fuera). Así que empecé mi búsqueda.

¡UN MES NO TE LO QUITA NADIE! Y eso con suerte, me atrevería a decir. No sólo porque se tarda un poco en encontrar algo, sino porque suelen buscar compañero con bastante tiempo de antelación. Aunque te acepten puede que tengas que esperar bastante antes de entrar al piso. Si te da igual en que parte de la ciudad vivir siempre lo tendrás un poco más fácil, puede que en 2 semanas consigas encontrar algo. Pero si pretendes vivir por zonas determinadas y sobre todo “zonas de moda” por así decirlo, tardarás más. Yo tardé como 2 semanas en encontrar casa y otras 2 en poder entrar. Y para las historias que me contaron allí de gente que también buscaba piso, la verdad es que yo tuve mucha suerte.

OJO: las habitaciones en Alemania no suelen estar amuebladas. Allí los estudiantes están acostumbrados a cargar con sus muebles de una ciudad para otra. Si no quieres gastarte un dineral, siempre puedes comprar muebles de segunda mano en webs como esta: http://kleinanzeigen.ebay.de

Al contrario de lo que suele ocurrir en otros países como en España, que el alquiler de las habitaciones de un piso depende del casero, en Alemania son los propios inquilinos los que eligen a su futuro compañero de piso. El que llega no se lo queda, el que llega tiene que pasar una pequeña “entrevista” por así decirlo, al igual que tantos otros antes y después que él. Y, después, los inquilinos del piso eligen a uno de los candidatos.

Esto quiere decir que a lo mejor junto contigo hay un total de 12 personas o más que tienen interés en esa habitación y han ido a verla. Por tanto, tu tienes que ser elegido de entre esos 12. Dependiendo de la compatibilidad que hayas tenido con las personas que ya viven allí o de las características que busquen en su nuevo compañero (como que también sea estudiante, que sea simpático o que sea tranquilo, lo que sea) te elegirán o no. Desde luego a mi me parece un sistema muy bueno para garantizar una futura mejor convivencia. Ahora si, para el que busca es una autentica frutada, porque puedes tener mucha suerte y que te elijan rapidito o pasarte mucho tiempo buscando donde vivir. Es un proceso difícil para todo el mundo, tanto para los que venimos de fuera como para los propios alemanes.

Este sistema de búsqueda de piso no se da en el 100% de los casos, pero es lo más habitual y probablemente lo que te vas a encontrar.

Una muy buena alternativa es buscar piso por temporadas muy cortas. Hay personas que alquilan su habitación sólo para un período determinado de tiempo porque van a estar fuera y en estos casos es más fácil que la habitación en cuestión esté amueblada. Puedes encontrar que se alquilen sólo para 1 mes, 3 meses, 6 meses, de todo. En estos casos es más fácil encontrar algo, también porque no le interesa a tanta gente, y te permite tener un sitio donde vivir mientras buscas otro piso con más calma.

La página web de búsqueda por excelencia es esta: http://www.wg-gesucht.de. Ahí encontrarás de todo en todas las ciudades y organizado por zonas. El primer paso es contactar, luego ya... ¡SUERTE!


Aunque, pase lo que pase, nunca podré dejar de preguntarme: ¿Por qué hay una ciudad en Alemania que se llama “comer”? Vamos a comer ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Qué?

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martes, 10 de noviembre de 2015

El Cojín de Viaje

Hay un utensilio por ahí muy conocido entre los viajeros, que se supone que tiene la finalidad de hacer el viaje de cada uno más cómodo. Este utensilio, llamémoslo almohada (esa especie de cosa en forma de U), tiene la gracia de sostener tu cuello cuando viajas en un transporte para que el trayecto resulte más cómodo y, al mismo tiempo, tiene un formato reducido para que no ocupe demasiado espacio. Esta es la almohada de la que estamos hablando:



Hay varios modelos diferentes; los más habituales son los hinchables, los que llevan bolitas relajantes y los que son rígidos como un cojín. Como siempre pasa en estos casos, tienen sus ventajas y sus inconvenientes:

-Los hinchables: ocupan muy poco espacio pero son la cosa más incómoda del universo. Yo no puedo arrepentirme más de haberme comprado uno. Creo que sólo lo utilicé en un viaje y seguramente durante los primeros 10 minutos ¡Pero que horror de aparato mal hecho! Las almohadas hinchables en general nunca me han parecido cómodas, pero esta encima tiene el detalle de tener una costura exterior que te corta el cuello mientras intentas dormir. Para utilizar esto mejor no utilizar nada.

-Los que llevan bolitas relajantes: aquí entramos un poco en la casa de Ágata Ruiz de la Prada. Yo creo que estos cojines se pusieron de moda porque los hay de todos los colorines y diseños, pero eso es todo lo que tienen de estupendo, que son “monos”. Fin. No estoy diciendo que no sean cómodos, lo son, pero ocupan un espacio bastante mayor que los cojines hinchables y, a parte, están hechos con esa especie de material como de media, que cada vez que lo metes en la maleta y la cierras piensas “espero que no se haya enganchado con la cremallera”. No creo que su esperanza de vida sea mucha.

-Los que son rígidos como un cojín: en mi opinión los más cómodos. Son rígidos, pero blanditos. Puedes acomodarte estupendamente en esa U sin que se te hunda como pasa con los de bolitas. Aunque estos tienen un gran problema y es que ocupan muchísimo espacio. No pueden apretarse tanto como los otros, por lo tanto puede ser que en nuestro equipaje no tengamos espacio suficiente como para poder llevarlo.

El espacio que ocupan es directamente proporcional al confort que ofrecen, esto es así, por lo que el problema general aquí es que hay que renunciar a algo. O sacrificamos un poco nuestro confort o sacrificamos un poco de espacio. Yo ya he llegado a la conclusión de que no me merece la pena sacrificar ni espacio ni confort.

Al final con las tonterías nunca llevo nada y he encontrado mi truco maravilloso para que no se me caiga la cabeza y destrozarme el cuello. Una botellita pequeña de agua. Puede que no quede muy glamuroso, pero si te la pones en el hombro y la sostienes con la cabeza estás bastante más cómodo y no tienes que andar con almohadas parriba y pabajo. Puede que algunas personas se te queden mirando raro, pero es un pequeño precio que hay que pagar.


Aunque pase lo que pase nunca podré dejar de preguntarme: ¿Alguna vez me desmayaré del susto por despertarme en un avión pensando que estoy en mi cama?  

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